Arte Contemporaneo en México

Hace unos años una amiga me comentó que estaba visualmente extenuada después de su primera visita a México. Lejos de ser ofensivo, su comentario fue un agradecimiento a la vida... pocos días después comenzó a pintar.

Hace unos años una amiga me comentó que estaba visualmente extenuada después de su primera visita a México. Lejos de ser ofensivo, su comentario fue un agradecimiento a la vida... pocos días después comenzó a pintar.

Es natural que abunden aquellos que capturan la luz en obras plásticas, en una tierra donde la profusión de color es excepcional. Y es que hablar de arte contemporáneo en México, es hablar de manera amplia y especial de la pintura. En la actualidad la plástica mexicana está más viva que nunca, demostrando que existe arte después de Frida Khalo.

Después del muralismo posrevolucionario, vino la generación de la ruptura proponiendo un arte más individual y menos nacionalista. Pintores como José Luis Cuevas que con moderación colorista explora la distorsión del volumen para representar percepciones sociales, y Rufino Tamayo que rescata vibrantes colores y texturas mexicanas y las mezcla con composiciones cubistas, son representativos de esta época.

Durante la década de los 70, algunos turistas con curiosidad artística descubrieron entre las montañas de Oaxaca las obras estilo naïve de Rodolfo Morales, contando historas folclóricas con la característica sensibilidad mexicana para el manejo del color. Para algunos este tipo de pinturas son la expresión más profunda del espíritu mexicano, sin embargo la simpleza de la técnica se reprodujo fácilmente. En poco tiempo el mercado se vería invadido con trabajos de este tipo, como si fueran artesanías, lo que resultó en la devaluación de verdaderas obras de arte.

Con tan empalagosa experiencia los pintores de la nueva generación apuestan por una libertad mayor en los temas, la técnica y los materiales, así como en un mayor compromiso artístico. La plástica mexicana cada vez parece menos "mexicana" pero más universal. Rafael Cauduro por ejemplo, nos ofrece una crítica social abierta con la impermanencia como balanza. El maestro Toledo apuesta por una visión naturalista sin pudor, nada tradicionalista. Guillermo Olguín nos lleva a los orígenes rupestres de la plástica en un estudio de la psicología de masas.

Aunque la producción más copiosa parece proceder de Oaxaca, a la que algunos llaman la meca del arte contemporáneo mexicano, en todo México podemos encontrar valiosas ejecuciones plásticas con propuestas frescas e interesantes; incluso en lugares inusitados como Cancún donde León Alva retrata la cara de la humanidad, o en Tijuana donde Miguel Nájera seduce con un movimiento estático.

Prepare su vista, su próxima visita a México puede cambiarle la manera en que ve el mundo.