Hernán Cortés

A finales del siglo XV, bajo la corona de Carlos V España era un pujante reino cuyos habitantes gozaban de un flamante nacionalismo, al haber logrado la reconquista completa de su territorio de manos de sultanes árabes.

A finales del siglo XV, bajo la corona de Carlos V España era un pujante reino cuyos habitantes gozaban de un flamante nacionalismo, al haber logrado la reconquista completa de su territorio de manos de sultanes árabes. Aunque se encontraba en pleno tránsito de la Edad Media al Renacimiento, la sociedad española de aquella época había concebido una especie de "clase media", conformada por exvasallos feudales a quienes los reyes habían otorgado privilegios, incluído el título seminoble de Hidalgo, por habitar y proteger áreas reciéntemente reconquistadas.

En el seno de una de estas familias de Medellin, Extremadura nació Hernán Cortés. De su infancia y juventud poco se sabe, sólo que el padre lo envió a a instruírse Salamanca, donde permaneció dos años. Inspirado por las constantes y ricas noticias del Nuevo Mundo, se hizo a la mar para vivir primero en La Española donde llegó a ser escribano. Más tarde, el gobernador de Cuba lo llamó a ser el primer alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba.

Aunque nunca llegó a ser de la plena confianza de Velázquez, Cortés contrajo matrimonio con la cuñada de aquél, Catalina Suárez de Marcaída; y lo puso al mando de la tercera expedición a las tierras del oeste. Cuando Velázquez se arrepintió del nombramiento, Cortés apresuró la partida y salió casi sin provisiones, aunque si con 518 infantes, 16 jinetes, 13 escopeteros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros de auxiliares de la tropa, 32 caballos y 10 cañones de bronce en 11 naves.

Sin saberlo, Cortés iba en camino a protagonizar, junto con Moctezuma y otros Emperadores nahuas, uno de los episodios más épicos y trascendentales de la historia universal: la llamada Conquista de México. Para España significó no sólo el dominio casi total de una tierra vasta y rica, sino también la entrada al Océano Pacífico y el tan ansiado comercio con Oriente. Pero más allá, para el mundo significó el encuentro y surgimiento de las más diversas culturas.

El emperador otorgó a Cortés el título de Gobernador de las tierras conquistadas y más tarde el de Marqués del Valle de Oaxaca, que nunca llegó a ejercer, como retribución por su servicio a la corona. Sin embargo, su vida posterior se vio manchada por especulaciones acerca de su administración durante el proceso de conquista, acusaciones de crueldad en su trato a los indios y la extraña muerte de su primera esposa.

Pese a su posición sombría en la Historia de México, no se puede negar que Cortés fue un hombre de su época que nunca dejó de explorar y expandir el horizonte español.