Ballenas Grises en Los Cabos, México

La península de Baja California y el mar que lo separa de la parte continental de México constituyen un verdadero santuario natural donde muchas especies, marinas y terrestres, prosperan en un ambiente casi virgen. Algunos ecologistas han reconocido en esta esquina del planeta uno de los últimos reductos de ecosistemas intactos. Esta condición se torna más evidente en invierno, cuando Baja California recibe a su visitante más distinguidos: la ballena gris.

La península de Baja California y el mar que lo separa de la parte continental de México constituyen un verdadero santuario natural donde muchas especies, marinas y terrestres, prosperan en un ambiente casi virgen. Algunos ecologistas han reconocido en esta esquina del planeta uno de los últimos reductos de ecosistemas intactos. Esta condición se torna más evidente en invierno, cuando Baja California recibe a su visitante más distinguidos: la ballena gris.

Uno de los mejores ejemplos de conservación y recuperación ecológica es el caso de la ballena gris, que alguna vez estuvo al borde de la extinción debido a la caza desmedida. De las cuatro poblaciones que existían a principios del siglo XX sólo sobreviven tres, y de ellas sólo la del Pacífico noreste se ha recuperado hasta alcanzar el número de individuos que se estima que había en aquella época.

La ballena gris del Pacífico noreste emprende cada año una de las migraciones de mamíferos más largas. Su viaje comienza en las gélidas aguas del estrecho de Bering, y la lleva a lo largo de las costas de Alaska, Canadá y los Estados Unidos. El destino son las templadas ensenadas de Baja California, con abundancia de alimentos y escasa población humana, ofreciéndoles el ambiente ideal para realizar sus rituales de supervivencia.

Después de una gestación de 12 a 13 meses la hembra da a luz un ballenato de 650 kilos, en promedio. El instinto maternal es poderoso en la ballena gris y tiene un comportamiento defensivo violento cuanto se trata de proteger a su hijo. Ella lo conserva a su lado durante dos años o hasta que se puede valer por si mismo. Los ballenatos son curiosos e inofensivos, lo que permite acercamientos amistosos con los humanos frecuentemente aunque la proximidad esta restringida para evitar el impacto ecológico.

Hoy en día el desarrollo controlado y ecológicamente planeado ofrece a los visitantes la oportunidad única de observar a estas hermosas maravillas naturales en su mayor esplendor sin dañarlas. Las ballenas grises son observables desde la costa y muchos hoteles y restaurantes tienen terrazas dispuestas especialmente para el propósito de observar respetuosamente la milenaria odisea de un coloso. Si decide tomar una excursión de observación le recomendamos verificar que el operador cuenta con los permisos correspondientes.