Miguel Hidalgo y Costilla

Con la contrarreforma y la inquisición en pleno ejercicio en el sur de Europa, a finales del siglo XVIII, la aduana de entrada a las colonias españolas era meticulosa.

Con la contrarreforma y la inquisición en pleno ejercicio en el sur de Europa, a finales del siglo XVIII, la aduana de entrada a las colonias españolas era meticulosa. Aunque los españoles gozaban de cierta libertad de pensamiento, en las colonias estaba terminantemente prohibido, entre otras cosas, leer o poseer libros de la filosofía racionalista de Rousseau, Voltaire y otros instigadores de la Revolución Francesa.

Pese a todo, algunos escritos encontraron su camino hacia las ávidas mentes de algunos de los pocos novohispanos letrados, en parte gracias a que los sacerdotes estaban excentos de revisión. Uno de ellos fue el cura del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo, actualmente considerado prócer por haber iniciado la lucha armada que terminó con la declaración de Independencia de México.

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor, era criollo, es decir que era hijo de españoles pero nacido en tierras coloniales. En la sociedad novohispana ser criollo no era tan bueno como ser peninsular, pero no tan malo como ser mestizo o... indio. Quizás esta posición tan precaria frente a los derechos de los que gozaban los españoles natos, lo empujó a seguir las ideas revolucionarias europeas.

Aunque desde los 12 años se dedicó al estudio de la teología, su vocación sacerdotal siempre tuvo tintes liberales: cuestionaba abiertamente la abstinencia sexual del clero, por ejemplo. Aparte de filosofía también estudió latín, francés, purépecha, náhuatl y otomí y estaba convencido de la igualdad de todos los hombres. Antes de lanzarse a la lucha armada, se dedicó a enseñar artes y oficios a los indígenas.

Junto con otros criollos educados y con cargos politicos importantes, Miguel Hidalgo organizó una conspiración en contra del sometimiento a la corona de Napoleón I. La conspiración fue descubierta e Hidalgo tuvo que adelantar los planes. Con el lema "¡Viva la religión! ¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!¡Viva Fernando VI!¡Viva la América¡ y ¡muera el mal gobierno!" comenzó su lucha y en menos de un año reunió un ejército considerable de indígenas, mestizos y criollos.

Capturado por fuerzas realistas junto con otros líderes, después de ser excomulgado fue ejecutado en Chihuahua en julio de 1811.