Presidentes de México: Lázaro Cárdenas 1934 - 1940

Cuando los caóticos tiempos de la Revolución hubieron terminado, México todavía era un rompecabezas milagrosamente cohesionado a pesar de los choques entre diversos intereses sociales: estrictos gobiernos de tipo caudillista por un lado, un clero con cada vez más restricciones políticas y sociales por otro, y además un pueblo olvidado, fervientemente religioso pero terriblemente hambriento todavía. Nadie, hasta entonces, había sido capaz de proyectar una nación integralmente.

Lázaro Cárdenas nació en Michoacán en una familia de clase media baja y desde los 16 años, tras la muerte de su padre, se convirtió en el único apoyo económico de su familia, lo que supuso dejar trunca su educación. No obstante, el joven Cárdenas aprovechó toda ocasión para prepararse y leer, historia sobre todo. Realizó muchos trabajos y quería ser maestro pero sus experiencias durante la Revolución lo animaron iniciar una carrera política a favor de la democracia.

Supo ganarse la confianza de Plutarco Elías Calles, quién hasta entonces gobernó tras bambalinas manipulando a los presidentes que le sucedieron. Para las elecciones de 1934 Calles ofreció todo su apoyo a la candidatura de Cárdenas, pensando que éste sería igualmente influenciable. Sin embargo, una vez que Cárdenas llegó a la silla presidencial, las diferencias no se hicieron esperar: Calles se opuso a las reformas propuestas por Cárdenas, como la unificación de los sindicatos.

En respuesta, Cárdenas se opuso abiertamente al estilo fascista y violento de Calles y ordenó su arresto junto con otros funcionarios corruptos. Calles fue enviado al exilio a Estados Unidos y Cárdenas pudo entonces poner en práctica un estado con verdadera vocación social. Las profundas reformas que realizó durante su gobierno no sólo hicieron que el pueblo lo admirara, sino que logró respeto por la figura presidencial y confianza en las autoridades gubernamentales.

Entre estas reformas se cuentan la reducción del salario del presidente a la mitad, la supresión de la pena capital, y el traslado de la residencia oficial del presidente de la república a Los Pinos, dejando espacio en el Castillo de Chapultepec para la creación del Museo Nacional de Historia. También fundó el Instituto Politécnico Nacional y durante la Guerra Civil española dio acogida a exiliados republicanos que huyeron del fascismo, abriendo así las puertas muchas personalidades que dejaron huella indeleble en la cultura mexicana.

Si bien se concluye que al integrar los sindicatos a la mecánica política nacional, Cárdenas sentó las bases para el peculiar sistema que prevaleció en México durante 70 años, se le recuerda, sobre todo, por la nacionalización del petróleo y los ferrocarriles, hecho que propició la entrada de un gran flujo de capital, logrando a mediano plazo lo que nadie había logrado en décadas: poner a México en el mapa del mundo moderno, en franca dirección al desarrollo integral como nación.